jueves, 17 de febrero de 2011

Cuento de María Sarmiento...leve escatología para el silencio

La extraña Tia María vivía en el pie de una colina alejada de los pueblos y sus moradores. Sin embargo, siempre había algún observador cercano que después narraba historias cortas sobre sus tropiezos. 
Como aquella vez que se le estropeó la cisterna del water y decidió salir a hacer sus necesidades junto a la higuera, como se había hecho toda la vida. Tuvo la mala suerte de elegir el peor día posible para esto, pues un tornado se acercaba desde las tierras del Norte a gran velocidad y mientras cagaba, se la llevó el viento.
Al día siguiente, todos se acercaban en procesión al árbol donde había terminado enganchada tras el paso del tornado. Todos querían comprobar el rumor que se extendía como la pólvora en sus calles, plazas y mercados.
Si, la pobre Tía María tenía esa suerte.
También la recuerdan por aquella vez que, siendo muy pequeña, trató de hacer con chocolate unos corazones para el día de SanValentín, pero le salieron tan mal que decidió convertirlos en simples bolas. Cogió las tres bolitas que había hecho esa tarde y le regaló una a cada uno de los chicos que más le gustaban del pueblo, una para Juan y otra para Pedro y no sabiendo qué hacer con la última, se la dejó a la figurita del niño Jesús que había en la Ermita Blanca.
Aquella misma tarde, descubrieron los muchachos con horror unas bolitas marrones en sus buzones y creyendo que eran defecaciones, corrieron a decírselo a sus madres, quienes fueron a la ermita en busca del cura para concretar un castigo contra la persona que hubiera osado tal cochinada.
Para más desgracia, vieron como María, dejaba la última de sus bolitas al lado del Niñito Jesús.
¡Mierda!
La tía María trató de explicarse, pero el cura le dijo que si no callaba, le obligarían a comerse las tres bolitas fuesen de la materia que fuesen.

Y así es como sus historias pasaron resumidas a modo de juego para que los niños estén callados y como se pueden escuchar hoy en día:

Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y se la llevó el viento, cagó tres pelotitas, una para Juan; otra para Pedro y otra para el que hable primero...
y yo se la haré comer y puedo hablar porque tengo las llaves del Cielo.

Tal vez otro día os cuente como María Sarmiento, entró por la viña y salió por el huerto o como se puso unos zapatos para no pisar el suelo o que en vez ojos tenía espejos o que se durmió en verano y amaneció en febrero...

miércoles, 26 de enero de 2011

La lluvia a ritmo de Beethoven

Gotas de lluvia acarician las teclas de un piano varado en la orilla de una playa trazada a pasos lentos, desfigurados con los besos del mar.
La suave melodía se deja arrastrar por la brisa mientras alguien susurra una nana vagamente recordada.
Claro de Luna. Sonata.

Una sombra ondea en la arena, sutil perfil de mujer, unas cuantas greñas despojadas de la trenza, los labios tibios, entreabiertos, encarnados.
Un cuerpo entre brumas de gasa blanca, acariciando con suavidad la piel, perfilando los senos, la cadera, los muslos y los hombros.
Tierna imagen.
A pocos metros se atisba otra silueta.
Pasos firmes que hacen crujir cada grano de arena bajo sus pies desnudos, la mirada difuminada con el fondo del mar, camisa ancha, desmayada en sus brazos.
La nana cesa.
La arena no suena.
Una mirada afortunada.
Ella huye, la lluvia acelera el ritmo y la melodía desaparece, las gotas golpean con la intensidad de la séptima sinfonía.

Hay un tímido corazón que da la impresión de ahogarse.
Hay un robusto corazón al galope.
Un grito, su nombre, la arena molida.
Las cuerdas del piano casi oxidadas saltan con las notas en la locura de la cuarta.

Blancas y negras se coordinan entre parones y cántaros de lluvia fresca.
Una sonrisa se ha dibujado bajo las greñas despojadas de la trenza, la timidez se transformó en picaresca y dos figuras juegan bajo la tormenta a buscarse entre las dunas y las rocas de la solitaria y estruendosa playa de Abril. Mientras, un piano se desquebraja en las manos de la lluvia a ritmo de Beethoven.

lunes, 3 de enero de 2011

Feliz Navidad

Recuerdo bien las noches buscando muñecos de chocolate colgados en el árbol, la luz que gu¡ira en cilíndrica forma para alumbrar la imagen de un río, los villancicos en torno al portal y la ilusión de acostarse sabiendo que no podrás dormir porque estás demasiado nerviosa imaginando qué habrá para ti...
Mantengo la ilusión en la memoria, pero ahora que soy mayor y consciente de la procedencia de esa magia ya extinta mi mensaje es un tanto diferente.
Os aconsejaré que dejeis por un momento de lado el dinero, las crisis, los bancos, los pensamientos en papel timbrado y dediqueis una parte de ese tiempo a pensar en aquellas cosas y personas que realmente son imprescindibles en vuestras vidas, esas que, con mejor o peor resultado, le dan sentido a lo que haceis.
Profundizad en todos esos sentimientos que os hacen sentir importantes y en todas las recompensas que os ha ido dando el destino, la gente, pensad en cuán gratificante sería actuar como espejo y devolver en la misma medida todo eso...
Ahí teneis la Navidad pagana de quien aleja su sentido del nacimiento de un niño.
Mirad una estrella, y aunque no creais, podreis reconocer, como lo hago yo, lo reconfortante que resulta saber que no hay noche sin estrellas, algo muy especial en estas fechas.
Abrid, compartid y dejaos llevar por la magia de una cena o una comida en una mesa en la que los comensales se conocen bien.

Feliz Navidad y Feliz 2011



PD: La ilusión también es importante, tú, por si acaso, compra un boleto.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Frases inconexas

El eterno verano llegaba a su fin. Casi no podía creer que dormía ya con el edredón de otoño.
Ya era hora de volver a conciliar el sueño sin el apego del calor . Finales de Octubre es buena fecha.

Los vientos que soplan del norte, cierran tu mirada en la fría mañana, los sueños dormidos en copos de nieve estrellados se disuelven en tus cándidas manos. Las nubes se adueñaron hace tiempo del cielo.

Uno de esos momentos en lo que nadie te escucha, ignoran las sombras de tu cara pasando sus ojos por encima de ti; todos cacarean historias que no interesan. Mi cabeza prosigue su lenta marcha por momentos insignificantes pero dolientes.
Extraño momento, deseo beber, lanzarme al vacío alcohol.

Es duro enterrarse a uno mismo, ver como la tierra húmeda va cubriendo tu ser mientras todos, quizás sólo unos poco, van lanzando flores a tu misma muerte.
Las hojas secas de algún árbol cercano se acercaran a cubrirte los marrones de naraja moteado.

Y si, todos los barcos vuelven a puerto.¿Todos? Tal vez el mar arrastre una mínima parte del casco a la arena sin saberlo y escupa sus cuerpos pero atrape sus almas.

Una sonrisa tuya bastará para hacerme feliz. Tu mano sobre la mía me ha hecho suspirar de puro y cursi amor, así es, me siento liberada, curada. Floto cuando hacemos el amor.

Es pleno invierno, el aire moja, corta la piel. No tengo frío. Sólo soy yo pisando la nieve.



martes, 30 de noviembre de 2010

Miedo a la tormenta

La lluvia caía lentamente por el cristal, los relámpagos y los truenos se hacían eco en la noche y un niño asustado buscaba refugio bajo las sábanas.
Cada vez el viento azotaba más fuerte las ventanas y paredes de la casa.
No podía dormir con el miedo anclado entre sus manos y decidió contar el tiempo entre luz y trueno esperando que se alargasen las distancias que anunciaran el fin de la tormenta sobre su tejado.
No podía cerrar más fuertemente los ojos ni tampoco dejar de abrirlos para mirar la oscuridad.
Cansado de contar sin resultado alguno, incluso creyendo que los tiempos se abreviaban, empezó a inventar que tal vez los rayos, truenos y relámpago que hacían crujir el cielo fueran luciérnagas celebrando una marivillosa fiesta.
De vez en cuando, las luciérnagas de los bosques de aquí y allá, se reunían para reencontrarse con sus parientes más lejanos en lo alto de las nubes, como el niño y su familia lo hacían cada Navidad en la casa más grande.
En esa fiesta, las luciérnagas que parecen tan silenciosas, cantaban con gran estruendo y batían sus alas más fuerte que nunca como signo de alegría, hacían bailar a las mismísimas nubes, removiendo con sus festejos el cielo entero.
La lluvia que caía, eran las risas de las nubes; las luciérnagas les hacían cosquillas con sus aleteos y provocaban tales carcajadas, que cambiaban de color y dejaban caer su risa en forma de tormenta.
Pensándolo mejor, la lluvia ya no le parecía tan terrible.
De nuevo inició el cálculo de distancias, parece que la fiesta se apaga, los ojos se van cerrando y las manos flojas sueltan las sábanas.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Leyenda india

Cuenta una leyenda india, que allá en las praderas de la Ámerica profunda perdida en los miles ochocientos de los blancos años, los ancianos de la tribu, contaban a los pequeños en las noches más severas la historia del nacimiento de su tierra, su bosque y su cultura, transmitiendo así su fe incondicional en la propia naturaleza.
La madre Naturaleza, había creado en su seno el Lago de los Espíritus y el Bosque Protector.
En lo más alto del celeste, Luna y Sol controlaban los días, Aves del Trueno volaban con la tormenta bajo las alas y los Cuatro Vientos recorrían veloces estos lugares.
De las raíces de un árbol, madre Naturaleza, hizo brotar animales menores y mayores que vivirían en el Bosque, en sus troncos, sus copas y sus rocas.
Bisontes, águilas, conejos, pajarillos cantores y lobos, ratones y serpientes.
Un día, las Aves del Trueno, en su gozo al ver a estas criaturas, decidieron bajar con las estrellas y los rayos de sus ojos crearon en las ramas muertas el fuego.
Del fuego, saltaron chispas, llamaradas que galopando dieron nacimiento a un noble animal, capaz de golpear como un rayo, correr como el trueno y a la vista, tan bello como una estrella. El caballo.
Luna y Sol contemplaban con tal emoción que llovieron lágrimas de alegría y cada gota que tocaba el suelo, era recogida por un espíritu del Lago y convertida en planta, flor, fruto y vida.
Después llegó el hombre, dotado de la fuerza del animal que madre Naturaleza le brindaba en su nacimiento y así, nacieron los pueblos hermanos, encargados de proteger la tierra, venerar a los espíritus y convivir con los animales en perfecta armonía.


Inspirada en:
Pies negros  

martes, 16 de noviembre de 2010

No importa cuánto tiempo, lo sigo sintiendo

Si es que aún tengo esa sensación cuando te veo.
Si por más que pase el tiempo te quiero.
Si por más errores y aciertos, lamentos y perdones
que tenemos en la carpeta aún lo siento.
Los años pasan y no dejo de soñarte cerca
ni de imaginarnos en futuros amaneceres,
en aventuras y desventuras de personas maduras,
con la compañía en los días de placeres.
Me pregunto, si me dejara de preguntar, tal vez,
podría ser más feliz en nuestros encuentros,
si me olvidara del qué fue y qué será dentro de diez,
disfrutar sólo de hoy contigo aquí o allí.
No hay nada más bonito que pensar en un mañana,
donde los claros y oscuros aún están por definir,
donde los fines de semana son un puente en la cama
y las horas los números de una esfera de pared.
Ilusiones que pasean como gaviotas por la playa
esa misma donde saltamos olas, mojamos pies y risas
allí donde los barcos son gigantes en distancia larga.
Ilusiones que acomodan mi mente en días como este.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Un viajecito en mi avioneta

Me voy a inventar que me he comprado una avioneta, de esas que tienen dos esquís para aterrizar en el agua.
Me he pasado todo el fin de semana planificando lo que haré con ella esta semana y he decidido darme un descanso del trabajo e irme de vacaciones...Pero sólo hasta el lunes que viene.
De momento, he pensado que mi primera parada será las Islas Canarias, en especial, quisiera visitar la isla del Hierro y su mundo vegetal y marino único. Las vistas nocturnas del pueblo son espectaculares.
El segundo día, creo que iría a visitar las pirámides de Egipto, mi sueño, mi viaje de fin de carrera incumplido, el suspiro de sus dibujos, la cuna del Nilo, del Sol y las dunas. Me convertiré en cazatesoros y descubriré, por qué no, un templo perdido jamás narrado en los libros pero de gran tradición oral.
Mi tercera parada será Argentina, donde me apuntaré a un cursillo de tango intensivo para embelesar a mi pareja a mi retorno, me coegré al acento de las "shuvias" y las despedidas tintadas de vino con los compañeros de por vida.
Ya que estoy por la zona, volaré a Chile y leeré en alguna playa frases de Neruda, visitaré su hogar y suspiraré en respeto a su figura.
¡Qué lindo!
Tal vez me pase por México a comprarme uno de esos sombreros de ala gigante y un poncho con los colores de la tierra para ir a tomar un tequila de verdad con unos mariachis.
Mi avioneta no se cansa y quiere volar hasta algún lago de Canadá y Alaska, a los pies de montañas nevadas, verdes y grises arboledas. Me compraré una bufanda que si me cojo la baja después de esto mi jefe me mata.
Visitaré las islas griegas por Capri, veré Rusia desde el aire, bajaré a probar el café del centro de Praga y como si de un barco se tratase, bordearé la Península Escandiva.
Australia, haré fotos de canguros en movimiento y sin distorsiones, los koalas me mirarán con la misma ternura con la que yo los mire y diga: Ooooohhhhh!
Tal vez la Isla de Pascua, probar el surf, ala delta en los Alpes y trineo en los Andes, ver las ruinas del Machu Pichu, Las Líneas de Nazca...
Mierda! Llevo un mes fuera del trabajo y no he avisado.
¿Me habrán despedido?
En fin, será hora de ponerle alimento a la avioneta para volver, si, sólo para volver que es híbrida del futuro y no me consume casi nada, de verdad literal.
Cuando me incorpore al trabajo de nuevo, aprovecharé que no esté el jefe y planearé mi próximo viaje.
¿Alguna sugerencia?

jueves, 28 de octubre de 2010

Primera vista

Como siempre llegaba tarde, ducha de última hora después del colegio y a correr.
El autobús llegaba justo a tiempo.
El trayecto no era largo pero aquella tarde no podía parar de mirar el reloj y pensar lo tarde que era.
Imaginaba cómo sería.
Se preguntaba si sería una imagen atiborrada de papas y comida basura que crecía frente a una pantalla o si por el contrario se toparía con uno de tantos prepotentes de aquí y ahora.
¿Sería posible que fuera simplemente una persona normal?¿Alguien con quien hablar?
Se había propuesto apechugar con lo que le tocara.
Sólo era una tarde.
Llevaba una semana tonteando con un desconocido por el móvil, con mensajes que hablaban de mucho y de nada, con la sensación de sonrojarse a cada perdida, la ilusión de un mensaje más.
Al llegar a su parada, vio que la suerte jugaba a las adivinanzas, había más gente que nunca en esa puerta, o eso le pareció...
Una llamada perdida y a ver quién coge el móvil.
¡Es ese! Haya va...Creo que este, es para mi.

viernes, 22 de octubre de 2010

I decided to love me

Esto sólo es una parte de mi que quiere salir por otra puerta...Disculpen los fallos. (Me gusta el inglés, pero soy inexperta en esto)

Only i can take away the pain of my mind, waiting to sleep tonight, just closing my eyes for a moment and spend the time dreaming.
I hate when i can't control my feelings and let me go to the nervous.
I hate when i'm not me.
I decided to be stronger, aint me, but i have to be strong to help myself when nobody can, when everybody is deaf, blind, away, on their troubles.
I decided to be independent, i have to learn to be alone, to take care for myself, love me.
It can sounds ridiculous, but it's the time, i have to change my mind and begin to think in me like the most important person in my life, because i used to be the last when somebody needs me, when i work...
I hope to find a light at the way, some kind of shine...I just start to see it.
I can look selfish, but i'm sure that everybody felt the same once. One day you feel the necessity to look into you and put the things in order on your mind.
I know, the pain will come back again, and i'll fall, but softly. 
I decided this morning to be the person who i am and not the person who the moment wants, i choose what to do in every moment of my life.
I choose win.